Presentación: @Girl.Off.Stories
❤️🩹Información💔
Seudónimo : N. Starfluff
Género : Mujer
Edad : 20 años
País : Argentina, Santa Fe
Afición: Leer y Escribir
Gmail : m9i8c7h@gmail.com
Instagram : @Girl.Off.Stories
TikTok : @Girl.Off.Stories
❤️🩹 Biografía N.StarFluff 💔
Me pueden llamar N. Starfluff . Antes me hací a llamar Mich, por mi amor a los gatos. Hace poco tiempo, combiné los nombres de mis dos ángeles gatunos " Star " hace referencia al padre que había fallecido antes, Y “ Fluff ” representa al hijo, mi pequeño arcoíris que llegó después de la tormenta aún que los arcoíris no son permanentes ambos dejaron una huella en mi corazón —que fueron como mis dos hijos— y así nació este nuevo nombre, que para mí tiene un significado muy especial y dulce. Cada vez que lo uso, siento que llevo conmigo un pedacito de ellos.
Tengo 20 años y soy de Santa Fe , Argentina . Desde hace ya tiempo los libros han sido mi refugio, mi escape y mi mejor compañía. Comencé a leer en la primaria, aunque nunca lo hacía en voz alta, porque las letras a veces parecían cambiar de lugar, aparecían números o palabras que al leer ya no estaban. En ese momento no le di mucha importancia, pero con el tiempo comprendí que eso me hacía sentir insegura.
Tampoco me animaba a leer frente a otros por vergüenza y miedo, ya que siempre fui una persona reservada y con poca comunicación con los demás. Aun así, leerme me apasionaba, aunque lo hiciera solo para mí. En los libros encontré un espacio donde podía ser yo misma, sin juicios ni presiones.
Desde entonces supe que había descubierto algo que nadie podía quitarme: un lugar donde siempre podía sentirme segura, comprendida y acompañada. Los libros se convirtieron en una parte esencial de mi vida, en un refugio constante y en un medio para conocerme y crecer.
Mientras otros niños jugaban afuera o salían con amigos, yo prefería perderme entre las páginas de un libro. En realidad, muchas veces no eran libros completos, sino simples fotocopias de la materia de Lengua, pequeños fragmentos de historias que, de alguna manera, lograban transportarme a otros mundos y hacerme olvidar por un rato la realidad.
Recuerdo que, al llegar a casa, le pedía a mi madre que me prestara su celular con la excusa de jugar videojuegos. Sin embargo, en realidad lo hacía para buscar libros gratuitos en internet y seguir leyendo. Aunque debo aclarar que en ese tiempo no lo hacía muy seguido; solo leía en ocasiones muy puntuales, cuando alguna historia lograba despertarme curiosidad o me llamaba la atención de verdad. Si no encontraba nada que me interesara, prefería dibujar, muchas veces inventando pequeños cómics inspirados en historias que imaginaba o recordaba.
Leer, incluso en pocos esos momentos, me hacía sentir diferente. Era como si pudiera vivir muchas vidas a la vez, viajar a lugares lejanos y conocer personajes que, aunque no existían, me enseñaban algo valioso sobre la vida. Gracias a esos primeros libros empecé a descubrir el poder de la imaginación, a soñar despierta ya entender un poco mejor mis propios sentimientos.
Cada historia, por más corta o simple que fuera, dejaba algo en mí: una reflexión, una emoción o una idea nueva. Con cada lectura sentí que construía, poco a poco, un mundo interior lleno de emociones y aprendizajes. Los libros se convirtieron en una puerta a un lugar donde podía ser yo misma, lejos del ruido del mundo y de mis propios miedos.
Mientras otros niños jugaban afuera o salían con amigos, yo prefería quedarme en casa. A veces me perdía entre las páginas de un libro, y otras veces simplemente hojeaba las fotocopias de lengua que traía del colegio, donde aparecían pequeños fragmentos de historias. Recuerdo volver a pedirle a mi madre el celular, diciendo que quería jugar “videojuegos”, cuando en realidad solo buscaba algún libro gratuito para leer.
Aunque en ese tiempo leer no era algo que hiciera todos los días, cada vez que lo sentía algo especial. Era un momento de calma, de descubrimiento y de conexión conmigo misma. Con el paso del tiempo, comprendí que esos instantes, por más breves que fueron, fueron los que despertaron mi amor por la lectura.
Con los años, un día me encontré con un anuncio que decía algo como: “Aprendé a escribir tu propio libro”. Al principio pensé que no era para mí, que eso era solo para escritores profesionales. Pero la idea se quedó rondando en mi cabeza. Después de varios días pensándolo, decidí intentarlo. Me dije: ¿Qué puede pasar si lo intento?
Empecé a ver videos y cursos gratuitos en YouTube sobre cómo crear personajes, escribir diálogos, construir mundos y desarrollar historias completas. Fue ahí cuando entendí algo muy importante: escribir también puede ayudar a sanar. A través de las palabras podía liberar emociones que no sabía cómo expresar, miedos que no podía decir y pensamientos que me mantenían atrapados. Escribir se volvió más que un hobby; se volvió una necesidad, una manera de cuidar mi mente y mi corazón.
En 2019 creé mi primera cuenta en Wattpad, sin muchas expectativas, solo por el placer de compartir lo que escribía. Pensé que nadie leería mis historias, pero yo equivoqué. Poco a poco, llegaron lectores, seguidores y comentarios llenos de cariño y apoyo. Aunque mis textos tenían errores, la gente no se burlaba. Al contrario, me alentaban, me corregían con respeto y me hacían sentir que lo más importante no era la perfección, sino la emoción y el mensaje que quería transmitir. Esa sensación de que alguien te lea, te entienda y valore tu esfuerzo… es algo que no se olvida jamás.
Sin embargo, cuando le conté a mi familia lo que hacía, no lo tomó bien. Ellos crecieron en otra época, donde las cosas eran diferentes, y veían la tecnología con desconfianza. Para ellos, escribir en Internet o compartir algo en redes no tenía sentido; Pensaban que era una pérdida de tiempo o algo sin valor.
Sus palabras me dolieron más de lo que imaginaba. Sentí que lo que yo amaba no era importante, que mi esfuerzo y mi ilusión no valían nada. Fue como si apagaran una luz dentro de mí. Tanto me afectó que terminé borrando todo: mis historias, mi cuenta y cada una de mis publicaciones.
Recuerdo que estuve a punto de romper también mis escritos en papel. Los tenía guardados con tanto cariño, pero ese día me sentí tan herida que quise deshacerme de todo. Sin embargo, algo dentro de mí me detuvo. En lugar de destruirlos, los guardé en una caja, cerré la tapa y la escondí. Fue como enterrar una parte de mí, una parte que amaba profundamente, pero que en ese momento sintió que debía dejar atrás para no seguir sufriendo.
Con el tiempo, aprenderás muchas cosas. Entendí que no hay nada malo en amar leer o escribir. Crear mundos, personajes imaginarios, darles voz y compartir emociones no es perder el tiempo; al contrario, es una forma de vivir intensamente, de sentir de verdad, de soñar despierta y de conectarse con otras personas. Escribirme enseñó que lo importante no es si los demás lo entienden, sino lo que uno siente al hacerlo.
También comprendí que las críticas, las burlas o las palabras negativas ya no tienen poder sobre mí. La vida es demasiado corta para vivir intentando complacer a todos. Si alguien me va a juzgar, que sea por hacer algo que amo, algo que me hace feliz.
No sé si algún día volveré a publicar mis historias, pero ya no cerraré esa puerta. Tal vez lo haga cuando me sienta preparado, sin miedo, con la confianza que antes me faltaba. Por ahora, disfruto de algo que también me llena el corazón: escribir reseñas y hablar de libros. Porque para mí, la escritura no se trata solo de contar historias, sino de escribir con el corazón, con sinceridad, pasión y verdad.
Leer y escribirme enseñaron algo muy importante: nunca estamos solos. Siempre hay alguien, en algún lugar, que siente lo mismo que vos, aunque no lo conozcas. Esa conexión invisible entre las palabras y las emociones compartidas es lo más hermoso que puede existir.
Y así sigo, día tras día, aprendiendo, leyendo, escribiendo y soñando. Porque en cada libro, en cada historia y en cada palabra hay un pedacito de mí que siempre estará vivo. Y eso, pase lo que pase, nadie me lo puede quitar.
❤️🩹 Te gusta un día soleado o lluvioso 💔
Me gustan mucho los días lluviosos, porque tienen algo especial que no se encuentra en ningún otro momento. La lluvia trae calma, un sonido suave que parece envolver todo a nuestro alrededor. Me encanta escuchar cómo caen las gotas sobre el techo, sobre las ventanas y sobre la tierra mojada.
Cada gota tiene su propio ritmo y las juntas crean una melodía tranquila que hace que todo se sienta más lento y relajado. Me gusta mirar por la ventana y ver cómo el agua resbala por el cristal, cómo los charcos se forman en el suelo y cómo las hojas brillan con la humedad. Es un momento perfecto para quedarse un rato quieto, tomar un café frío o caliente, o unos compañeros para acompañar mi lectura, dejando que la mente viaje mientras afuera el mundo parece regresarse. También me gusta aprovechar esos días para jugar juegos de mesa, mirar películas o series, o simplemente relajarme y escribir mientras la lluvia cae suavemente.
Pero no solo disfruto los días lluviosos. Los días soleados tienen su propia magia. Salir al aire libre y sentir la calidez del sol en la piel es algo que llena de energía y alegría. Me gusta sentarme bajo un árbol, ver cómo los rayos de sol atraviesan las hojas y dibujan luces y sombras sobre el suelo, mientras la brisa mueve suavemente las ramas. Es el momento perfecto para leer, dibujar, mirar el cielo, jugar algún juego de mesa al aire libre o simplemente cerrar los ojos y sentir cómo el viento acaricia la piel. Los días soleados invitan a moverse, a explorar, a disfrutar de cada instante con una sensación de libertad y ligereza.
Cada día, ya sea de lluvia o de sol, tiene su propio encanto. La lluvia invita a la calma, al descanso, a la reflexión ya disfrutar de la quietud. El sol invita a la actividad, a la alegría, a crear y compartir momentos. Pero hay algo en la lluvia que me hace sentir en paz, como si todo el mundo se detuviera solo para escucharla. Me gusta imaginar que cada gota tiene una historia, que cada charco refleja un pequeño mundo diferente, y que la lluvia nos recuerda que, a veces, detenernos y observar es más importante que hacer mil cosas a la vez.
Al final, no se trata de elegir entre un día soleado o lluvioso. Se trata de aprender a disfrutar de cada momento, de encontrar la belleza en lo simple, en lo que nos rodea. Los días lluviosos me enseñan a sentir, a escuchar ya reflexionar. Los días soleados me enseñan a moverme, a reír ya crear recuerdos. Y ambos me recuerdan que cada día, con su clima, con su luz o su lluvia, tiene algo que ofrecer, algo que nos invita a vivirlo plenamente ya valorar los pequeños detalles de la vida.
❤️🩹 Te gusta cocinar o salir a comer 💔
Por gusto y por costumbre, amo cocinar. Desde siempre me ha gustado estar en la cocina, experimentar, probar nuevas combinaciones y ver cómo algo tan simple puede transformarse en algo especial. En mi caso, sé preparar distintos platos, y cada vez que cocinando siento que no solo estoy haciendo comida, sino creando un momento, un pequeño instante que puedo disfrutar o compartir.
Para mí, disfrutar de la comida no se trata solo de comer, sino de todo lo que hay detrás: elegir los ingredientes con calma, cortar, mezclar, oler los aromas que llenan la casa y ver cómo, poco a poco, todo cobra forma. Es un proceso que requiere tiempo, atención y cariño. Aunque muchas personas hoy en día no tienen tiempo o no les gusta cocinar, para mí se ha convertido en una especie de refugio, un espacio donde puedo desconectarme del ruido del día y simplemente disfrutar de lo que hago.
Cocinarme relaja. Me enseña a tener paciencia, a disfrutar del presente ya valorar los pequeños pasos que llevan a un buen resultado. Me gusta pensar que cada plato cuenta una historia: la de quien lo preparó, de dónde vienen sus ingredientes o incluso el motivo por el que se hace. A veces, cocinar para alguien es una manera de decir “te quiero” sin usar palabras, un gesto sencillo pero lleno de cariño.
También hay algo muy bonito en crear algo desde cero. Ver cómo ingredientes comunes se convierten en un plato lleno de sabor, color y vida tiene una magia especial. Es como pintar, pero con aromas y texturas. Cocinar me permite expresarme, probar, equivocarme y volver a intentar hasta que todo salga bien.
Por eso, aunque salir a cenar tiene su encanto —descubrir lugares nuevos, probar sabores distintos, dejarse sorprender—, hay algo único en preparar la comida uno mismo. En casa, el ambiente es diferente: más tranquilo, más tuyo. Puedes poner tu música favorita, cocinar a tu ritmo y disfrutar del silencio o de una charla mientras todo se va cocinando lentamente.
Creo que cocinar no es una simple rutina diaria, sino también algo que relaja la mente. Cada plato puede guardar un recuerdo: una persona, una emoción, un momento especial. Y tal vez por eso, cada vez que cocina, siento que estoy creando algo más que comida; Estoy creando una parte de mí misma liberando todo el estrés y dando todo mi amor y esfuerzo.
❤️🩹 ¿Te gusta el día o la noche? 💔
Me gusta mucho la noche porque me transmite una sensación de paz, calma y tranquilidad que no encuentro durante el día.
Cuando el sol está afuera, todo parece ir demasiado rápido: hay ruido por todos lados, autos que pasan sin parar, personas que caminan apuradas, conversaciones, trabajos y mil cosas que hacer. Todo se mueve con tanta prisa que a veces siento que el tiempo no alcanza para nada.
En cambio, cuando llega la noche, todo cambia. El ambiente se vuelve más silencioso, más suave y más relajado. Las luces de la ciudad se encienden, el aire se siente distinto, y poco a poco todo se aquieta.
Es como si el mundo decide descansar un rato, y eso me ayuda a sentirme más tranquila y en paz conmigo misma.
Una de las cosas que más disfruto de la noche es mirar el cielo. La luna siempre tiene una luz especial que me fascina. A veces brilla con fuerza, y otras solo se deja ver un pedacito, pero siempre tiene algo mágico.
Y cuando el cielo está despejado, las estrellas aparecen como puntitos de luz que llenan todo de belleza. Me gusta quedarme mirando ese paisaje, imaginar historias, pensar en mis sueños o simplemente quedarme en silencio, disfrutando del momento.
La noche también me gusta porque me permite tener mi propio espacio y mis propios tiempos. No tengo que correr ni preocuparme por nada. A veces pongo música y me dejo llevar por las melodías, escuchando con calma, sin distracciones.
Otras veces aprovecho para leer un libro, escribir lo que siento, mirar una película o hacer alguna manualidad. Es un momento en el que realmente puedo hacer lo que me gusta y ser yo. En cambio, cuando llega la noche, todo cambia. El ambiente se vuelve más silencioso, más suave y más relajado. Las luces de la ciudad se encienden, el aire se siente distinto, y poco a poco todo se aquieta. Es como si el mundo decide descansar un rato, y eso me ayuda a sentirme más tranquila y en paz conmigo misma.
Una de las cosas que más disfruto de la noche es mirar el cielo. La luna siempre tiene una luz especial que me fascina. A veces brilla con fuerza, y otras solo se deja ver un pedacito, pero siempre tiene algo mágico. Y cuando el cielo está despejado, las estrellas aparecen como puntitos de luz que llenan todo de belleza. Me gusta quedarme mirando ese paisaje, imaginar historias, pensar en mis sueños o simplemente quedarme en silencio, disfrutando del momento.
La noche también me gusta porque me permite tener mi propio espacio y mis propios tiempos. No tengo que correr ni preocuparme por nada. A veces pongo música y me dejo llevar por las melodías, escuchando con calma, sin distracciones. Otras veces aprovecho para leer un libro, escribir lo que siento, mirar una película o hacer alguna manualidad. Es un momento en el que realmente puedo hacer lo que me gusta y ser yo misma sin presiones. Siento que por la noche mi mente se abre más y me llega la inspiración. Las ideas fluyen con facilidad, y todo me resulta más natural. Durante el día, claro, también hago muchas cosas: leo, cocino, ordeno o cumplo con mis obligaciones. Pero el día suele estar lleno de movimiento y responsabilidades, mientras que la noche tiene ese toque especial que me invita a relajarme ya conectarme con lo que de verdad disfruto.
Por eso, si lo pienso bien, la noche es mi momento favorito del día. No solo porque me da calma, sino porque me ofrece la oportunidad de descansar, pensar, soñar y disfrutar con serenidad de todo lo que me gusta. Es un momento en el que puedo ser completamente yo, sin apuro, sin ruido y con la paz que tanto necesito.
❤️🩹 Te gusta ir a fiesta o bares 💔
La verdad es que nunca me gustó salir a fiestas ni a bares. Para mí, es una pérdida de tiempo. No me atrae estar en lugares con música tan fuerte que impide conversar con tranquilidad, rodeado de desconocidos y gastando dinero en algo que no me aporta nada. Además, el ambiente suele estar ligado al consumo de alcohol, algo que no me interesa. Tomar hasta perder la conciencia no me parece divertido; al contrario, lo considera perjudicial para la salud. Entiendo que muchas personas salen para divertirse o relajarse, y no todo bebe. Pero, en lo personal, ese tipo de entretenimiento no me resulta cómodo ni atractivo.
Prefiero formas más bonitas y significativas de disfrutar. Por ejemplo, un picnic al aire libre, donde se pueda conversar y reír con calma. También disfruto los talleres de manualidades o actividades creativas, porque además de divertirse, uno aprende algo nuevo. Una cena entre amigos me parece más valiosa que una salida a un bar, porque se comparte de verdad y se fortalecen los lazos. Los juegos de mesa son de otra manera simple y sana de reír y crear recuerdos. Incluso algo tan sencillo como ir a una cafetería a tomar un café me parece especial: es un espacio tranquilo donde se disfruta de la compañía sin prisas.
Y si hablamos de lo simple pero hermoso, nada se compara con una caminata. En esos momentos uno puede relajarse, hablar de la vida y sentirse en paz. Cada persona se divide de forma distinta, y eso está bien. Pero para mí, la verdadera diversión no está en el ruido ni en las multitudes, sino en los momentos sencillos, las charlas profundas, la naturaleza y esas pequeñas experiencias que transmiten calma y alegría sincera.
❤️🩹 Despedida y agradecimiento 💔
Primero que todo, quiero dejar muy en claro que no soy una profesional. Todo lo que comparto aquí nace desde el corazón. Escribo por gusto, por amor a las palabras y porque la escritura se ha convertido en una parte muy importante de mi vida. No busco ser perfecto ni seguir reglas, simplemente déjo fluir lo que siento.
Para mí, escribir es mucho más que un pasatiempo. Es una manera de desahogarme, de poner en palabras todo aquello que a veces no sé cómo decir en voz alta. Es mi refugio, mi espacio seguro, y una forma de liberar pensamientos, emociones y recuerdos. Gracias a la escritura, he aprendido a conocerme mejor ya sanar poco a poco cosas que en su momento dolieron.
Hubo tiempos difíciles en los que sentí que todo se volvía cuesta arriba, pero escribirme me ayudó a mantenerme de pie. Cada texto, cada reseña, cada pensamiento que dejo por escrito, me recuerda que no estoy sola, que puedo transformar lo que siento en algo bonito, algo que tal vez también pueda acompañar a alguien más.
Todo lo que hago, lo hago con respeto, con amor y con mucho cariño. No busco impresionar a nadie, solo compartir lo que me apasiona, lo que me hace sentir viva. Cada palabra está escrita con el deseo de conectar, de transmitir algo sincero.
Quiero agradecerte de todo corazón por tomarte el tiempo de leer esta presentación. De verdad lo valoro muchísimo, sobre todo sabiendo que suelo escribir textos largos. Que estés aquí, leyendo hasta el final, significa más de lo que puedo expresar con palabras. Es un gesto que me motiva a seguir, a continuar compartiendo lo que amo hacer.
Nos vemos en los próximos blogs, ya sea de reseñas o en los más personales. Espero que sigas acompañándome en este pequeño rincón donde dejo una parte de mí en cada publicación. Aquí no busco ser alguien más, solo ser yo misma, compartir lo que me gusta, lo que pienso y lo que siento.
Gracias por estar, por leer y por formar parte, aunque sea por un momento, de este espacio. Ojalá lo que encuentres aquí te transmita paz, alegría o inspiración, como la que yo siento cada vez que escribo.



Comentarios
Publicar un comentario